Hola me llamo Alfredo, he leÃdo en el blog sobre teteras que ya no están y me empecé a acordar de las que yo anduve, recordando que cuando ...
Hola me llamo Alfredo, he leÃdo en el blog sobre teteras que ya no están y me empecé a acordar de las que yo anduve, recordando que cuando tenÃa más o menos 23 años un dÃa salà con unos amigos de la facultad y nos fuimos para el lado de San Telmo a un lugar del que todo el mundo hablaba a ver espectáculos, en especial habÃa uno que llamaba la atención de varios en el grupo, el de unas chicas que hacÃan muchas picardÃas arriba del escenario. Cantaban clásicos con versiones muy zafadas.
El lugar quedaba por la calle Venezuela casi Paseo Colón, cuando entrabas la humedad se colaba por tu piel y todo se volvÃa pegajoso hasta la alegrÃa de la gente ahÃ. Era muy fuerte la energÃa y todo lo que ahà pasaba, habÃa números de varieté que pasaban en dos escenarios alternativamente y uno no daba crédito a lo que se veÃa, tenÃa un plus de adrenalina que era estar atentos por si venÃa la cana (si bien estábamos en democracia) solÃa pasar que hicieran redadas cada dos por tres. El mecanismo de la represión siguió muy activo aún en democracia.
No es por nada pero yo estaba muy bien para esa época, buen lomo, buenas gambas, la pija dejaba alegre a todo el que la veÃa y además tenÃa el pelo largo, para mi eso era ser libre. Estábamos con mis amigos cuando siento que alguien me toma del brazo y me dice veni, yo sin pensarlo empecé a seguir a este pibe de contextura normal un poco más bajo que yo, que me hace bajar unas escaleras, el lugar habia sido una cárcel en la época de la colonia, y tenia como cuartos pequeños, que el flaco, decÃa, eran celdas y un sin fin de túneles y escaleras que iban para todos lados. El me hizo como un tour privado, hasta que paramos en un lugar que a él le pareció bien y abalanzándose sobre mi me dijo: que bien estas guachito! Me beso, bajo directamente a mi bragueta y me dio la chupada de pija más soberbia que me dieran en la vida! Jugo largo tiempo con el glande, me preguntaba si me gustaba, yo lo único que repetÃa era si, se me ocurrió decirle: que bien la chupas! Y me contesto: tengo la boca diseñada para chupar pijas, ME ENCANTA! Les digo que la situación duró poco, acabamos los dos muy rápido, él pajeándose levantándose una falda y bajandose unas medÃas (ahi me avivé que estaba con pollera!!) Yo le acabé en la boca. Y me dijo escuchando la música de fondo: te dejo papi, tengo que laburar, nos vemos después del show.
Como te llamas? -preguntó yéndose, Alfredo le dije y el me grito yo soy Batato!
Se fue por un túnel con un atuendo que era definitivamente el de una mujer. Estaba maquillado.
Yo veÃa mal, me temblaban las piernas y estaba pipón. Me arreglé como pude, no sabia que excusa les iba a poner a mis amigos sobre mi ausencia y encima me percaté que la zona de la bragueta estaba manchada por vaya a uno a saber la mezcla de fluidos de esa aventura.
Volvà como pude al salón, me encontré con mis amigos, vimos el show que abrÃa la función en el medio de una sala que rebalsaba de gente y con un calor increÃble. Entre los que estaban arriba del escenario reconozco a mi partenaire sexual, un chico que pisaba fuerte el escenario Batato Barea junto a Alejandro Urdapilleta y Tortonese.
Luego vimos el show a cargo de unas minas muy graciosas, desopilantes: Las Gambas al ajillo (grupo humorÃstico formado por cuatro mujeres: Alejandra Flechner, MarÃa José Gabin, Verónica Llinás y Laura Market. El lugar era el PARAKULTURAL. Una noche de pelÃcula, que siguió en Bolivia.
Alfredo
REFLEXIÓN: SerÃa bueno coger como en los 80 pero hay que cuidarse gente!!