Ivan Mon | Recorriendo un poco de las experiencias de la vida y el sexo, hablar de los recorridos sauneros es necesario. Y a continuación tr...
Quizás como muchos mi primer sauna lo conocà en una ciudad grande (como es Buenos Aires), y son interesantes las dinámicas que podemos encontrar, sin embargo algo común a todos es quizás la fauna es diversa y el hábitat constantemente cambiante, pero a la vez constante que siempre vamos a encontrar.
Despierta su instinto más predador y salvaje, y casi arrastrando a su presa lo guÃa hasta un cuarto privado, donde tirando las toallas, sobre su piel derramará sus deseos más calientes luego de bombear un par de veces
Los Leones, parte esencial de esa fauna, se sienten dueños del hábitat, los hay canosos, pijudos, o musculosos, conocen los códigos de memoria y van directo al grano, acechan a su presa en cuanto ingresa a esta selva ya sea de vapor, seca o selva oscura (tienen visión nocturna incorporada), pueden ir directo a manotearte el bulto o intentar meter el dedo en el culo sin previo aviso (y sin lubricante que es peor). Cuando su presa es experta esta rápidamente posa sus radares táctiles u oculares para ver si el atacante es de su agrado (mira cara y cuerpo, y toca bultos y prominencias de interés a través de la toalla), para luego dejarse guiar a un privado. Otra posibilidad, si el león encuentra un cachorro novicio y tÃmido, despierta su instinto más predador y casi arrastrando a su presa lo guÃa hasta un cuarto privado, donde, tirando las toallas, sobre su piel, derramará sus deseos más calientes luego de bombear un par de veces, mientras la presa inexperta y aturdida por la adrenalina simplemente se entrega con licencia a lo que venga. El león siempre morfa y marca su territorio hasta estar satisfecho, desechando luego los restos sin menor contemplación.
Están también los Monos, voyeur por naturaleza, algunas veces cogen, otras no, pero siempre están saltando de rama en rama, manoteando pezones y pijas, toqueteando culos, o lo mas común, masturbándose continuamente sobre la toalla, casi siempre prefieren meter bocado en encuentros ajenos ya establecidos, antes que procurarse el festÃn por si solos, a veces las parejas los dejan mirar un poco, y a veces hasta toquetear, pero la mayorÃa de la veces, los sacan rajando hasta cerrando con violencia la puerta de los privados. Sexo. La toalla tiene un agarre muy frágil y fácilmente se cae, por otro lado el mono suele adaptarse con gran habilidad a las fiestas de varios, donde hay mas de dos pijas generosas siempre dispuestas a ser chupadas, o mas de un culo esperando ser quebrantado por cualquier benefactor.
Las Jirafas, con el cuello estirado, distantes de todos, selectivas en su comida y hasta soberbias cuando uno las mira. Algunas muy lindas y elegantes, pero otras simplemente escuálidas e insÃpidas. Suelen pararse en los pasillos mirando con desdén a los que no son de su agrado (casi todos), a veces hasta violentas cuando un ciervo inexperto posa su mano en su entrepierna, y reaccionan cual bestias quitando de un golpe la mano del pobre neófito que aún no ha entendido los códigos de la selva. Por esa actitud los habitúes ya ni las miran, pues no entienden la necesidad de mala onda, ya que mas allá de todo las puertas de la selva están siempre abiertas y nadie las obliga a quedarse.
Y las serpientes, hábiles y expertas en esta y en otras selvas, deambulan por los pasillos y cuartos oscuros con la cadencia rÃtmica de una brisa, casi flotando entre los otros animales, aveces con la toalla al hombro y otras en la cintura, identifican rápidamente una presa potable, y suelen rodear los torsos y cuellos con gran habilidad, y sin necesidad de dominio atraen a los dispuestos a saborear sus venenos, para luego engullirlos o atravesarlos (según gustos) de manera muy fluida y natural. Asà como llegaron con gran suavidad también se retiran después del acto dejando a su presa un momento de sexo agradable para recordar.
Para terminar, quizás ya fuera de la selva habitual, como no hablar del Ornitorrinco, tan extraño para algunos y hasta desagradable para otros, una misteriosa criatura incomprendida que parece la mezcla de varias otras, con saberes que el tiempo le ha dado, con el derecho de cualquier otro a disfrutar de la selva que una vez fue suya y de la cual ahora parece exiliado, con el pelaje suave con motas grises, ahora poco acariciado, tiene esta forma porque ha sido de todo a través de los años, fue león, fue ciervo, fue serpiente y hasta jirafa. Su marcha y lenta y serena, deambula casi siempre solo por los pasillos y casi nunca tiene suerte en una selva cada vez más violenta, ahora es menospreciado y a veces hasta ahuyentado por estos animales, animales que no entienden que un dÃa todos nos convertiremos en ornitorrincos sea tarde o temprano.
Asà es la selva, por lo menos como yo la veo, y marco mi punto de vista con respeto a aquellos que quizás no la viven asÃ. Un saludo especial a mi amigo el ornitorrinco.