Por Ale K | A pelo | BAREBACK | Socialmente cuestionado y condenado, el bareback, una práctica sexual, en la que de manera deliberada no...
Por Ale K | A pelo | BAREBACK | Socialmente cuestionado y condenado, el bareback, una
práctica sexual, en la que de manera deliberada no se utilizan forros/condones,
también representa un dilema para la ciencia, la salud e incluso la bioética.
La disponibilidad de los medicamentos, la necesidad de transgresión o la
búsqueda primordial del placer son factores que han alimentado esta práctica
alrededor del mundo, sobre un tema imposible de ignorar, por muy incómodo que
parezca.
- Llename el culo de leche, dejamela adentro hasta que explote.
- Me gusta el sexo sin límites.
- Algún chico dispuesto a todo, Solo gente decidida.
- Me gusta recibir toda la leche hasta la última gota en mi boca.
- Busco gente para sexo a “pelo”, soy bare. Uno a uno, trío, orgía, gang bang.
- Lo que se dé, mientras sea a pelo y haya muchas secreciones en el culo y la boca.
- Me encanta tragar semen y que me dejes el culo bien lleno de leche”.
La aseveración no es difícil de verificar. Con sólo poner
en cualquier buscador de Internet los componentes de origen anglo “bare” y
“back”, el despliegue de sitios web por visitar rebasa cualquier posibilidad
humana de revisar siquiera el uno por ciento de los más de 19 millones 400 mil
resultados obtenidos sobre esta práctica sexual, la cual consiste en el sexo
anal consentido entre dos hombres sin uso de forro/condón de manera deliberada.
El marco de la mayoría de estos espacios virtuales son
fotos y videos de hombres teniendo relaciones sexuales durante un tiempo
prolongado, mostrando de manera clara que ninguno de los participantes usa
condón, por el contrario, la relación sexual es al natural o “a pelo”.
Tener sexo bajo riesgo a sabiendas de una posible infección
de VIH, o siendo más radicales, incluso buscándola al relacionarse con un
compañero seropositivo (bug chasing), conlleva a plantear un sinfín de preguntas
sobre dicha conducta. Y nos obliga a hacer algunos replanteamientos en el
núcleo mismo de la salud publica.
Pensando a pelo.
Ya sabemos que las causas por las que una persona decide tener prácticas sexuales de riesgo son muchas.
¿Pero, quién está fallando, quién? Algunas de las razones
que alientan dicho comportamiento son: el poder del placer sexual (“si no
entiendes el riesgo sexual es, probablemente, porque no aprecias el deseo”), la
rápida expansión de la escena gay en “un amplio sector de negocios que ofrece
servicios de contacto sexual y lugares para practicar sexo”, la continua
denigración de la homosexualidad en la sociedad y el aislamiento emocional que
conlleva, la automedicación con alcohol y drogas, la creencia generalizada de
que el “sexo real” es el sexo anal, (incluso dentro del ambiente
heteroflexible), el fetichismo y la consideración del sexo anal sin protección
como un comportamiento transgresor, las normas culturales individualistas que
rechazan las nociones de responsabilidad y el sesgo optimista de decirse a sí
mismo que los riesgos son menores de lo que son.
En ciertos ámbitos de la salud publica se cree que el hecho de que se propague la modalidad del “sexo a pelo” esta precedido por la cantidad de jóvenes que ven películas porno con sexo Bare, apoyándose también en el hecho de la propensión y divulgación de los mas jóvenes por tener sexo en espacios públicos, teteras, recitales, facultades o cualquier ámbito donde el que llega específicamente no iba a tener sexo y por ello fallarían los mecanismos de prevención. Generalmente en ciertos clautros de la salud, se sobreentiende que: “los que llegan a esos ámbitos son solamente GAYS”, pero la práctica empírica nos demuestra que en las teteras, subtes, cinesXXX, recitales y demás eventos públicos nombrados anteriormente, son concurridos por señores que portan alianza en el dedo anular, o sea que estos caballeros casados, se transforman en la vía migratoria para un lado y para el otro de cualquier ETS, ya que luego en consulta refieren que no usan protección con sus parejas/esposas porque les traería más de un dolor de cabeza explicar el por qué deberían hacerlo y paradójicamente asignan un valor sobrenatural a la “confianza”.
Factores como la “fatiga de la prevención”, la disminución de la percepción de la gravedad y la susceptibilidad a una infección de VIH y el conocimiento de la existencia de medicamentos antirretrovirales más eficientes ha provocado que algunas personas no consideren al VIH como un padecimiento severo.
En ciertos ámbitos de la salud publica se cree que el hecho de que se propague la modalidad del “sexo a pelo” esta precedido por la cantidad de jóvenes que ven películas porno con sexo Bare, apoyándose también en el hecho de la propensión y divulgación de los mas jóvenes por tener sexo en espacios públicos, teteras, recitales, facultades o cualquier ámbito donde el que llega específicamente no iba a tener sexo y por ello fallarían los mecanismos de prevención. Generalmente en ciertos clautros de la salud, se sobreentiende que: “los que llegan a esos ámbitos son solamente GAYS”, pero la práctica empírica nos demuestra que en las teteras, subtes, cinesXXX, recitales y demás eventos públicos nombrados anteriormente, son concurridos por señores que portan alianza en el dedo anular, o sea que estos caballeros casados, se transforman en la vía migratoria para un lado y para el otro de cualquier ETS, ya que luego en consulta refieren que no usan protección con sus parejas/esposas porque les traería más de un dolor de cabeza explicar el por qué deberían hacerlo y paradójicamente asignan un valor sobrenatural a la “confianza”.
Factores como la “fatiga de la prevención”, la disminución de la percepción de la gravedad y la susceptibilidad a una infección de VIH y el conocimiento de la existencia de medicamentos antirretrovirales más eficientes ha provocado que algunas personas no consideren al VIH como un padecimiento severo.
Estudios recientes agregan la pornografía a las causales,
pues la evidencia científica ha mostrado que los hombres gays que ven porno
bareback pueden ser hasta dos veces más propensos a tener sexo desprotegido
intencionalmente.
Existen métodos como el sero-sorting (escoger a parejas que
tienen el mismo estatus de VIH) o el sero-positioning (buscar ser activo con
parejas de quienes se sospecha o se sabe que viven con VIH). Sin embargo,
debido al estigma y la discriminación, es sumamente complicado que las personas
que viven con VIH admitan tener el virus, lo cual hace difícil o imposible
implementar estas prácticas que podrían considerarse reductoras del daño.
Tratar o no tratar: el factor (PrEP)
La propuesta científica para prevenir nuevas infecciones en
este sector de la población radica en el tratamiento profiláctico pre
exposición (PrEP), es decir, la toma de medicamentos antirretrovirales antes de
un encuentro sexual de riesgo a fin de evitar una infección de VIH.
Mediciones realizadas en sistemas de salud como el de Nueva
York, específicamente en HSH y personas transexuales, mostró que 55.4 por
ciento de los sujetos de estudio estaría de acuerdo con tomar la PrEP. Otra
investigación, aplicada en Francia a 443 HSH, algunos de los cuales reconocieron
la práctica deliberada de sexo anal sin protección, reveló que 40 por ciento de
los integrantes de este sector aceptaría el tratamiento.
Si bien no aplicados sólo a “barebackeros”, aunque no
podría descartarse la presencia de alguno de ellos en las cohortes de
investigación, dos estudios, uno realizado en Francia y otro en Inglaterra en
hombres con prácticas homosexuales de riesgo que tomaron PrEP, mostraron una
reducción de nuevas infecciones de 86 por ciento con respecto a grupos similares
de personas que no ingirieron fármacos. Tales resultados fueron presentados en
la más reciente Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas.
En la pasada
Conferencia Internacional de Sida (2014), en el cual se realizó ciberetnografìa
entre más de 500 usuarios de un foro virtual de personas que se definen como
HSH, la mayoría americanos, se apreció que muchos de los integrantes de este
sector conciben a la PrEP como una herramienta que ofrece protección contra el
VIH pero que también permite tomar más riesgos sexuales, además de no eliminar
totalmente el riesgo de infecciones y no ser tan accesible como el
condón/forro. También advierten que muchos mienten en su uso lo que provoca otro riesgo al momento de solo confiar en el partener de sexo casual.
En Europa se hace muy fuerte por estos días una corriente
que enfatiza que el sexo HSH sin protección reduce en un 96% la posibilidad de
contagio. Desde 2008, con la Declaración de Suiza, se venía hablando de que una
persona seropositiva, en tratamiento farmacológico y con carga viral
indetectable, que no haya tenido ninguna ETS en los últimos 6 meses, no puede
transmitir el VIH a su pareja sexual incluso si mantienen relaciones sexuales
desprotegidas.
Sin embargo, en los años posteriores a esa declaración,
fueron muchos los que se posicionaron en contra de la veracidad de esa
afirmación y seguían manteniendo que el VIH se podía transmitir, que la
concentración de virus en el semen es diferente de la concentración en
sangre... y, además, algunos incluso argumentaban cosas tan paternalistas como
"es que, si decimos que en esas condiciones ya no se transmite, la gente
dejará de usar preservativo" (ergo: "la gente es tonta y, por eso,
nosotros tenemos que cuidar de ella").