Xipolitaquis, código rojo

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 Xipolitaquis |Consultorio de Ale K | Parejas |

En muchas ocasiones nos pasa que al discutir con nuestra pareja las cosas se desbordan…
En muchos casos se abortan determinados planes que la misma pueda tener por alguna discusión que surge de improviso.

xipolitaquis

Ale K

Tal es el caso de Juan un paciente que cuenta que en determinado momento ha empezado a discutir en forma continua con su pareja por temas de dinero, de la casa, del uso del auto, del trabajo, de política, los amigos, las tarjetas de crédito, las frecuencias de las relaciones sexuales, con el agravante de empezar a hacerlo con amigos delante, algo que era hasta ese momento era del ambito privado de la pareja ahora pasaba a la escena publica. Generando incomodidad para ellos y para los amigos, muchos, ya se habían empezado a excusar para no verlos.

En muchos casos siento que estamos en peligro. Como que todo se nos viene abajo. 
Algo que antes teníamos era la instancia previa a la pelea, donde podíamos sentarnos a hablar sobre lo que nos pasaba.  O si discutiamos en la casa de alguien con una mirada solo bastaba para continuar la cosa en casa, pero ahora no…

Con catorce años de pareja en su haber, y con una fatiga de fuselaje (propia de la relación), como los aviones muchas veces tenemos que pasar por el hangar para revisar la maquina antes de salir a volar. Parece ser que esa “previa” había caído en desuso y ya pasaban directamente a la instancia de la pelea. Solos en la casa, o en un lugar publico con amigos. Daba igual…

-Hemos perdido todos los códigos entre nosotros… -dice.
-Habrá que intervenir de alguna forma para recuperarlos –le insisto.

En muchos casos la rutina y la psicopatología de esta vida cotidiana nos lleva a enfrentamientos que no tendrían que ser tales y que en muchos casos se podrían evitar con una charla y café de por medio o con guardar un sano silencio hasta que se pueda tomar ese café.

El día que estuvimos en peligro

En sesiones anteriores Juan me cuenta que les tocó viajar en el vuelo que iba de Buenos Aires a Rosario y que condujera la blonda vedette ¿? Xipolitaquis, en medio de todo el revuelo que se produjo en su momento a él con su pareja les había tocado ser protagonistas involuntarios de una situación que tomo ribetes nacionales y judiciales. Dejando ese sabor de no saber hasta que punto habían estado en peligro.

¡Se desmadró todo!! -Contaba en esa oportunidad, cuando lo habían llamado a declarar a tribunales como pasajero del vuelo.

Ambos llegaron a una sesión donde José (su pareja) había sido invitado a hablar de estos temas que angustiaban a Juan, que a la postre en realidad angustiaban a ambos…

Tomando esa experiencia que habían vivido férreamente tanto el como su pareja les propuse que se marcaran como código (-algo que ellos habían perdido-, el apellido de la vedette = Xipolitaquis sería dicho ante cualquier situación que amenazara el vuelo libre de la armonía en la pareja), cualquiera de los dos acordaba decir a viva voz  este código que inauguraban: XIPOLITAQUIS. Era un nuevo recurso. Solo ellos sabrían el porqué.  Y no podrían hablarlo con nadie, para darle una intimidad/entidad bien fuerte dentro de esta unión sustancial que es la pareja. Acordamos vernos a los quince días.

¡Nos fue estupendo!! Declaro Juan al iniciar la siguiente sesión riéndose en forma cómplice con José, es que nos reíamos cuando nuestros amigos no entendían  de que hablábamos, nos preguntaban si nos gustaban las minas, si nos habíamos curado, cualquiera –decía José, riendo. Ya nos están invitando nuevamente a sus casas sin miedos!! -rie Juan. No discutimos más y muchas de las situaciones que antes hubieran terminado en pelea ahora terminaron en garche… No sabemos porque, pero funcionó…

Funcionó porque la acción cómplice le devolvió a la pareja esa impronta fresca del principio, porque intervinieron en ella no desautorizándose mutuamente y porque la acción publica que produce esta acción que el resto no entiende, con frases como: (“se curaron”, “les gustan las minas”) le da más intimidad a la dupla, los resignifica en algo que se vuelve único y propio. Algo ha cambiado, los actores se han movido de los lugares que antes tenían, se han promovido y esto es lo que protege de los errores.

Xipolitaquis se transformó en un código rojo, en una alerta, que les recuerda un momento en el que estuvieron en peligro (o creyeron estarlo) -da igual- pero que pudieron atravesar, algo que los re-significa en otra cosa actual y que los ayuda a “volar” a este presente, manteniéndolos pendientes el uno del otro. 

Ale K

Licenciado en Psicología y Abogado (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión. Trabaja con pacientes HIV, con parejas y varones gays. Es comunicador radial distinguido por divulgar la cultura lgtb. Tratamientos analíticos: Individuales adolescentes y adultos; parejas y grupos. Contactate a través de www.psiquiskype.com

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