VINTAGE: Yirando por Santa Fé en los ’80

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santa fe y callao

En esa época Curtía un look New Romantic y escuchaba Frank Zappa, odiaba a los Modern Talking y Madonna (hasta hoy día), usaba un piloto largo negro de la Policía Federal con unas New Balance 970, ojos delineados y apenas unas gotas de Grès de Cabochard para ir a Line debajo del bar Vila’s de Santa Fe y Coronel Díaz, y de ahí a Area a las 4 de la mañana. También vivía en Très Bien de Monroe y Alcorta 4 días a la semana, Megathon de Lacroze y Cablido, Synchronicity de Boedo y Rivadavia, Teleny en sus distintos locales, La Monti, y jamás entré a mirarme en el espejo de Experiment.

“Eran otros putos más putos los nuestros”. Parafraseando el tango se podría empezar esta reseña.
Pipo traza una postal de una Buenos Aires que fue, la de los ’70 y los ’80 donde para levantar había que caminar por la Av. Santa Fé de la mano derecha camino al centro, según recitan nuestros mayores, una época en donde se arriesgaba la vida en pos de salir a yirar, para aliviar los deseos cárnicos,  y donde mucha gente la perdió o simplemente desapareció.

Se cuenta en este acuarela tan bien hecha, el anecdotario vintage de una Buenos Aires que ya fue, pero que era tal vez mas glamorosa y mas sincera que la de hoy, recorramosla! 
Lautaro Anchorena

 

Eran otras épocas de verdad cuando se yiraba mucho por Santa Fe, y sí o sí, encontrabas compañía siempre a pesar de las razzias, (bué, yo era un pendejo) épocas en las que en Callao y Santa Fe tenía 5 cines alrededor, cuando las mujeres usaban tapados de piel y perfume francés y no estaba el “Barrio Norte” invadido por colombianos y venezolanos como ahora.

El yiro podía ir desde la 9 de Julio, en donde había unos canteros, y sentarse en ellos era una manera sutil de ofrecerte a los potenciales amantes que andaban de pesca en auto, los cuales doblaban por Cerrito o seguían hasta Suipacha para retomar de nuevo Marcelo T. hasta Ecuador para seguir de nuevo por Santa Fe. No era común tanto taxi como ahora, que se paran en la esquina de Junín y ya les sacás la ficha.

Generalmente el yiro a pie era desde Callao hasta Agüero, en donde había una playa de estacionamiento abierta y ahí uno se sentaba junto a otros compañeros de ruta sobre un cantero de ladrillos. Apoyar el culo allí era parte de la religión, mirabas quién subía a la tetera que había en el 1er piso de la pizzería de la esquina de Agüero, y de paso podías entablar conversación con alguien.

Más al norte no había casi nada interesante, Alto Palermo no existía, y cruzar más allá de Callao hacia el centro, era zona inhóspita para el levante. (Contramano no existía aún).

Los spots más calientes eran la parada del 64 sobre Ecuador casi Santa Fe, y la parada del 64 y 68 sobre Santa Fe casi Pueyrredón en los que uno esperaba un colectivo que no llegaba nunca. (era común hacerse el boludo alejándose de la parada tipo tonta cuando alguno de ellos llegaba, fingiendo mirar la vidriera de Hëctor Pérez Pícaro, que en un tiempo ocupó la misma esquina de El Olmo, sitio en el que la tetera era paso obligado.

En donde ahora se encuentra el McDonald’s de Santa Fe y Pueyrredón había una tradicional pizzería de barrio con otra tetera interesante al fondo y bien lejos del salón, lo mismo otra pizzería de Santa Fe casi Bustamante. Otros spots obligados de encuentro eran La Molinera -ahora llamada Los Molinos- y su contra El Trebol de Santa Fe y Uriburu (lugar que solía frecuentar el actor Raúl Rossi).

El Olmo ya era abiertamente gay friendly mucho antes que exista ese mismo término y no era el lugar de merodeo del elemento lúmpen y marginal que suele encontrarse ahora a la pesca de unas monedas. Roberto Jáuregui tenía un sex shop en la galería de Santa Fe al 2600 en el que ofrecía “limpiacabezales” y repostería erótica a mediados de los 80’s, pero los edictos policiales de alguna manera estaban aún vigentes… otra época./LANP

 

Pipo Lanarts (@TheBelldog)

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