anal

Un mentiroso del orto

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Bauti Blanc
Bautista
El otro día nos juntamos con un amigarche médico con el que cada tanto pasamos buenos momentos y nos pintó un trío, pelamos agendas y terminamos llamando a un flaco conocido que anda de trampa y que cada tanto puede escapar para darse una revolcada con otros pibes.

En otra oportunidad ya habíamos estado juntos porque nos conocimos por un grupo de pajas al que concurrimos varias veces, pero lo que tienen esos grupos es que hay mucha histeria cuando nadie quiere chuparla y ninguno cede. Este pibe (Víctor) cuando estábamos en ese grupo las iba de súper activo, pero cuando en esa sola oportunidad estuvimos los tres, acepto bajar a mamarnos a mi otro amigo y a mí.

El otro participante Alejandro; es medico proctólogo, siempre cuenta que ha visto todos los culos que nos podamos imaginar y en todas las situaciones; tiene una muy buena tripa y le gusta coger mas que nada en el mundo, aunque le van las pajas y el franeleo. Pero un buen bucal lo pierde…

Alejandro sabe de culos, los jovenes y los viejos, los que están en buen estado y aquellos a los que se le puede hacer una doble penetración…

La cosa es que cuando ya estábamos en casa, donde fue la fiestita, empezamos franeleando, chupándonos, besándonos y definiendo quien iba abajo para ser ensartado, todos lo mirábamos a Víctor que se dispuso arriba de la cama boca abajo para que pudiéramos disfrutarlo, Alejandro se puso atrás y yo le daba pija por la boca. Luego hicimos rotación y yo me fui para su culo y lo empecé a puertear.

Víctor pedía que le tuviéramos piedad, viendo nuestras pijas se empezó a atajar antes de que pasara nada, la de Ale es gruesa, no muy larga pero entiendo que debe doler, la mía tal vez más larga ese día estaba venosa, y de color bien rojo por la calentura que tenia, largaba precum que es cuando estoy a punto caramelo.

El tema es que mientras Víctor pedía lubricantes, yo antes le chupé bien el orto y le decía que con lo lubricado que lo había dejado ponerle gel era casi al pedo, le metí un dedo, luego dos e iba subiendo en cantidad y el sin inmutarse pedía solamente que tuviéramos cuidado. En eso estábamos cuando ya tenia mi glande y media chota mía metida adentro, -me daba la sensación que era la penetración más fácil de mi vida- el pibe estaba bien, pero siempre recomendaba cautela, Alejandro miraba absorto la escena, hasta que le había metido la pija por completo y el pibe sentía algunos tironcitos, pero aseguraba estar bien.

Trio Federal

Alejandro sabia que tengo un dildo, bien grande, vibrador, un chiche que a veces uso con mis eventuales partenaires y me lo pide, le saco la chota del orto y se lo doy, Ale de una decide ponérselo a Víctor que en cuatro patas recibia por proa y popa, se dejaba hacer…

Sinceramente a mi no me parecía que su orto mereciera algún tipo de tratamiento especial, al pibe le calzaba muy bien mi pija y ahora el dildo, se lo dejo vibrando en el culo, mientras yo le daba pija por la boca. Entonces le pregunté si le dolía el culo, si sentía la vibración y contesto: que no le dolía y que sentía algo que levemente le vibraba.

mambosAlejandro, le sacó el dildo de una y le metió su verga –grande- de una el flaco pegó un saltito y siguió mamando…

Luego sacando su pija, le empezó a meter un dedo, como si hiciera un tacto, le metió otro hasta 4 y su mano girándola, le preguntó cuando había sido la ultima vez que había tenido sexo –el pibe le contestó que hacia 4 días con penetración-  yo pensaba este puto viene de coger de otro lado, le deben haber echo el orto ya en el día y nos pide cuidado, pero no. Alejandro casi fascinado me dio la siguiente explicación:

Me dijo que estábamos ante un caso de los pocos que ve en su consultorio, me explicó un poco sobre el tema de la morfología anatómica del ano, algo así como que la musculatura del ano tiene dos tubos: uno interior que es visceral, de músculo liso e inervado por el sistema nervioso autónomo (esfínter interno, involuntario) y otro exterior formado por músculo esquelético e inervación somática (esfínter externo, voluntario). Llamado vulgarmente entre los amigos: asterisco, el que se ve a simple vista.

El esfínter anal interno está formado por músculo liso, tiene entre cinco y ocho milímetros de espesor y entre dos y tres centímetros de longitud. Pero que en el caso de nuestro amigo Víctor estaba naturalmente elongado, o sea estirado, que nunca volvía a la medida original, y que por lo que el notaba al tacto, la naturaleza se lo había heredado. Él estudiando literatura para su laburo, sabia que en otras partes del mundo algunos actores porno se operan para elongar esa zona y poder entonces participar en películas con los famosos actores “monster cocks”, de pijas descomunales.

En cuanto al esfínter anal externo, se sitúa por debajo del elevador del ano y por fuera del esfínter interno. Es un músculo estriado y de movimiento voluntario que adopta una forma cilíndrica elíptica. Está formado principalmente por fibras de contracción lenta. Sobre este, el esfínter en si, visible para nosotros estaba morfológicamente bien y que esa era la única incomodidad que Víctor presentaba a la hora de que lo penetren, o sea la de menor dolor. Porque cuando un pasivo dice: que siente que lo parten en dos, o le arde y se abre en dos, en realidad lo que se esta modificando es la zona anterior, la interior, que es en realidad la que todo activo debiera laburar bien para dilatar.

Yo creo que Víctor luego de haber estado con nosotros dos y el dildo, podría haber estado con un pibe como este, sentado ahí arriba, hablando del clima… Porque su culo no parecía sentir los embates de las pijas que pasaban por él. Según lo que dice la ciencia no era un insensible, sino un “elongado anal” que la lleva muy bien.

Dicho todo esto, Alejandro sugirió que una vez dilatada la zona del esfínter exterior de Víctor se bancaria nuestras dos pijas sin chistar, Víctor primero se intranquilizó pero creo que creyó en todo lo que el médico decía y por lo tanto se prestó para el experimento, primero lo penetré yo, boca arriba en la cama Víctor se sentó sobre mi pija mientras se la chupaba a Ale para prepararlo y dejarlo a 100. Alejandro se ubicó detrás de él y le dijo en un momento donde Víctor parecía que renunciaba a la prueba que confiara en todo lo que él le había explicado, que los libros no mentían y que su culo iba a albergar a las dos pijas tranquilamente, ¡nunca le habían hecho una doble!  Yo que le veía la cara a (Víctor) puedo asegurar que ni siquiera se mosqueó cuando le entraba la segunda pija, y les digo que la de Ale es más gruesa que la mía. Con Alejandro nos mirábamos sosteniéndonos las miradas en el caso de que le doliera como para abortar la operación, pero al momento, por la calentura ambas pijas se movían en su orto con libertad y Víctor nos decía que las sentía que le gustaba, pero tampoco era que lo estábamos destrozando.

En un momento determinado Víctor me acabó un frondoso lechazo en mi panza, sin masturbarse, sin tocarse, fue el único momento en que sentí que con sus espasmos, nos apretaba las pijas, porque su culo se sentía elástico y bien abierto. Al toque empecé a acabar yo y cuando estaba terminando, empezó Alejandro…

Cuando las pijas se empezaron a bajar, a poner fláccidas, solas salieron lubricadas por nuestro semen, de ese orto que las tenia prisioneras, Víctor salio inmediatamente para el baño, porque según él sentía que se cagaba…

Ale se rió y me dijo que le iba a decir que hiciera unos ejercicios que se llaman de Kegel. Los ejercicios de Kegel o ejercicios de contracción del músculo pubocoxígeo sirven para fortalecer los músculos pélvicos.​ También se recomiendan para evitar alteraciones comunes, como la incontinencia urinaria o rectal y también para facilitar el parto.
Dicho esto me dijo que uno de los problemas con los que se podía enfrentar Víctor en su vejez era el tema de la incontinencia rectal y urinaria.

De hecho desde el dormitorio nos parecía escuchar que en el baño se estaba librando la tercera guerra mundial…

Le comenté a Alejandro que: “o este pibe tiene el orto completamente abierto o nosotros teníamos micro-pijas”. El me tranquilizo y riéndose me dijo: que habíamos cogido con una rara Avis que circula por la city y que Víctor era lo que los proctólogos llaman: “un mentiroso del orto”.

Bauti Blanc

Soy abogado, tengo 35 años, calentón, masculino, muy sexual, buen tipo, no jodo ni me jodas. Todo el que me desea si sabe buscarme me tiene, me parece que la gente con buen gusto en todo sus aspectos no es linda ni fea es mucho más que eso. No me va la pareja estable. No me quiero casar, quiero ser libre…libre…no creo en el amor… Un tipo que vive como quiere.

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2 Replies to “Un mentiroso del orto”

  1. me hiz acordar a un tipo con el que garche un par de veces que estaba obsesionado con “romperme el esfinter interno”. y yo q pensaba q estaba chamuyando…

    1. See es posta, para mi aparte de una cogida barbara, una clase de anatomia, donde me quedó claro que si uno dedea, o dilata la zona tenes garche asegurado para ambas partes… NO dejes que te la metan de una, que vayan con suavidad y la van a pasar mejor ambos. Abrazo man, te leía cuando escribías… Buena vida! Bauti

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