Perdido por Rosario

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Estuve hace un par de semanas en Rosario. La verdad me tocaron días espectaculares, sol y calor a pleno. Y como la costa del Paraná se puede usar, pasé casi todas mis tardes junto al río.

RosarioUna de esas tardes, después de varias horas de calor y un par de incursiones en las aguas, me tenía que volver porque había quedado con una prima en que pasaba por la casa a cierta hora. Tenía que tomar un bondi (no me quedaba claro por que calle pasaba). Iba subiendo por una calle, con el Google Maps abierto. El barrio cercano a La Florida es bastante coqueto así que me dio confianza, ya que Rosario no se destaca por su seguridad precisamente.

Iba viendo las calles y tratando de adivinar en cual pasaba el bendito bondi, cuando noto que de la vereda de enfrente viene un pibe.
Alto, medio rubiòn, barbita de días, atlético, espalda ancha y buenas gambas, apenas bronceado, de bermuda de baño, remera y anteojos oscuros. Muy surfer australiano daba. Como la mayoría de los rosarinos, un pibe hermoso por donde se lo mire. Notaba que me miraba, y entré en la duda. Me esta tirando onda, o detrás de esa facha se esconde un potencial chorro que me esta midiendo? Por las dudas apagué la música, para seguir más atento los movimientos. El pibe no dejaba de mirarme y de seguirme el ritmo, pero siempre desde la vereda de enfrente.

Cuando llegamos a una esquina, yo no estaba seguro si era por esa calle o la próxima que supuestamente pasaba el micro. Él se mandó por esa calle. Yo me quedé en la esquina, buscando un cartel con el nombre de la calle, y  espiando que hacía. Si seguía de largo o se metía a alguna casa. Capaz era vecino del barrio y creía que el chorro era yo! Ni una ni otra. Se metió en un auto. Me quedé un toque más, esperando que arranque y se vaya. Eso nunca pasó.

Así me me mandé por esa calle, “buscando la parada”. Aunque no la de bondi precisamente…
Paso por al lado, y noto que me mira desde adentro. Pero para estar seguro, seguí de largo. “Buscando la calle, perdido”. Ahí nomas el flaco arrancó. Pasó despacito por al lado mío, me hizo señas con la cabeza, y frenó en la próxima esquina. Ahí si, me mandé a ver que onda. Y el flaco ya me esperaba con la chota al aire. Y me abrió la puerta.
Hermosa chota la del pibe! Derechita, buen tamaño, proporcionada. Si bien el barrio era tranqui, le pregunté si daba hacer algo ahí. Empezamos a dar vueltas un toque, mientras le agarraba la chota y lo pajeaba tranqui. Fuimos a un lugar ya fuera del barrio y mas tranqui, donde ya parecía que no pasaba nadie. Ahí puso su asiento un poco mas atrás, se bajó la bermuda hasta los tobillos, y me guió con su mano hacia el premio mayor.
Como se la mamé! El flaco no paraba de bufar y mandarse algún que otro gemido. “Que bien que la chupas flaco!”. Yo me esmeraba. Era un toque grande la chota pero igual me la mandaba hasta lo mas profundo. Me la dejaba un toque encerrada en mi garganta y volvía a subir. El pibe deliraba y largaba precum a lo loco. Y yo lo saboreaba como el mejor de los néctares. Se la lamía, le pasaba la punta de la lengua por el frenillo, le chupaba los huevos y el perineo, y cada tanto lo miraba a los ojos. El flaco sonreía. Y que linda sonrisa se le dibujaba. Y ahí también noté los ojazos grises que tenía. Me hizo frenar un par de veces y chapamos con todo. Que bien que besaba! Era un sueño total el pibe. Y no me costó nada levantármelo!
En una de mis devoradas de chota a fondo de la garganta, me dijo que estaba por largar. Solo me la saqué para decirle “quiero tu leche”. No tardó mucho en regarme la boca. Se la dejé impecable. Como nueva! Y el pibe seguía al palo. Se la seguí mamando un rato. Pero yo me tenía que ir si o si porque si me tardaba mas llegaba tarde. El pibe me pidió el orto, y la verdad, me quedé con las re ganas de dárselo. Lo bueno es que no se tomó a mal mi negativa. Al contrario, me acercó hasta la zona a la que tenía que ir. Y terminamos intercambiando números, ya que en unos días vendría a Capital…
Así da gusto perderse en Rosario!

Martin Brightside

Patagónico. Pasional. Psicólogo frustrado. Armo teorías sobre todo e imagino varias soluciones y salidas a los dilemas cotidianos, como los viejos libros de “Elije tu propia aventura”. Amante de la música. No me quitan el sueño ni la machez absoluta ni la perfección estética.

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  1. Matute
    • Martin Brightside Martin

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