Orinales gay: Ese mundo privado, prohibido, sórdido y atractivo.

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Santiago | Relato de los lectores | Teteras con historia |

Orinales gay: El riesgo fue nuestro natural comportamiento

Orinales gayUna vez hace años tenía que estudiar para un examen con una compañera que vivía en Acassusso, recuerdo que me hice una gira por los baños de cada estación. Salía previendo mi recorrido teteril, una hora extra de adelanto. Primero, obvio, Retiro, cuando Retiro era el furor que era (luego descubrí la confitería esa antigua que hay y que los baños quedan arriba), luego pasé por La Lucila, Martínez, Acassusso, seguí de largo me fui hasta el baño de Estación Victoria, ese fue lo más, me divertí mucho, y regresé (sin leche) a Acassuso para hacer el trabajo práctico. Tal como dijeron el baño de estación de subte de 9 de Julio, era un flash!Como el de Lima, qué culeadas… recuerdo un coloradito con un culo que era una poesía de hermosa, y una buena pija, pero le encantaba mostrar el orto… ¿Qué será de la vida de todas aquellas personas que uno se cruzó, la pasó bien en su momento y nunca más se cruzó…? habrán muerto, estarán en pareja, solos, casados con mujer o con un hombre, tendrán hijos, vivirán en el exterior, leerán esto? sonreirán? llorarán? Porque el riesgo fue nuestro natural comportamiento. Todo ese mundo privado y prohibido, por qué nos resulta tan atractivo… creo que ahí está la cuestión de por qué hoy eso es tan sólo eso, un recuerdo… es que el ámbito de lo prohibido, de lo íntimo, se perdió… no es por culpa de… es porque pasó eso y no otra cosa… el celular, las redes sociales, las camaritas, si bien antes en los 90 y principios del 2000 ya había cámaras domésticas, pero nadie pensaría que en la mochila saldría uno por los baños a filmar… ahora toda la mirada está en un par de pulgadas de una pantallita… yo soy de los que prefiere (cursi o no) el contacto, cuando ando por la calle y se me da una mirada, una sonrisa, un gesto, una tocada de bulto, yo vuelo hacia un mundo de fantasía que me hace sentir vivo. Después vienen los chascos, pero qué importa no todos cogimos los mejores culos, ni besamos las mejores bocas, ni chupamos las porongas kilométricas… alguna vez por dolor, por simpatía, porque el chamuyo lo alcanzó, por algo, a ese “le bajamos la caña”… Es que todo lo que va vuelve… Añoro aquellos buenos momentos y los recuerdo con sutil alegría (también la he pasado mal) pero la magia que tenía “lo prohibido” era, es y será indiscutible… Adiós baño del subte de la estación Independencia, del de Plaza Italia, del de Palermo (uf, este era un des-fi-le muchachos!!!), la adrenalina de salir del subte, subir volando esas escaleras empinadas, hacerte el dolobu miranda si algún guarda o en boletería te veían que ya era como la quinta vez que entrabas al baño, jajaja, abrías esa puerta y el paraíso terrenal se abría ante uno… cuando las puertas se podían cerrar, uno transpiraba más por el calor que por la calentura, pero no importaba pronto entraría buena mercadería para conquistar… Fuera, lejos de las tierras del Minotopu, también curtía, eh?… Baños gloriosos, y que tenían gloryhole bueno los del alto Palermo, McDonalds, Burger King, en el Botánico también curtí, en el Village de la primera época, en el Abasto el baño del cine, qué recuerdos… y sigo pensando dónde estarán aquellos garches del momento…? Van con ellos mis mejores recuerdos!

Santiago
sbalonzo69@gmail.com

Leé también la historia de la que surge este relato. “Teteras con Historia, de otros tiempos”

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