La manguera de desagote

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Martin BrightsideMe mudé hace poco, y el lavarropas tiene una instalación bastante incomoda, con caño para el desagote por delante. Por lo tanto, la manguera que viene con el lavarropas me quedo corta. Así que tuve que ir a comprar una así no me quedaba de adorno, (y porque la lavandería esta cara).


Me mudé cerca del Easy de Almagro, famoso por su baño (donde ya he tenido mas de una aventura). Sábado al mediodía. Qué chongazos  van los findes al mediodía! Muchos con sus esposas. No sabía si buscar la manguera de desagote que necesitaba o buscar una manguera de carne para que me desagoten por otro lado. Pero me puse serio, y busqué lo que necesitaba de verdad. En la línea de cajas, adelante mio había un pibe de shortcito deportivo negro que claramente era puto, sacando orto y quebrando cadera de costado mientras esperábamos. Tremendo culo tenía el pibe. Ahí fue que me decidí a hacer una escala en el baño, a ver si picaba algo.


Estaba llegando, y veo a un tipo salir de ahí y se sube a su auto, estacionado estratégicamente frente a la puerta del baño. Hete aquí que el tipo se quedo ahí, como expectante, con la puerta abierta. Era obvio. Cuando entré, no había nadie, pero sabía que era cuestión de segundos para tener un compañero de joda…
Y si, tal cual, no había llegado a sacar la chota de mi bragueta que entró este tipo. Corpulento, brazos trabajados, remera celeste que se le pegaba al cuerpo, pelo corto. Últimos treinta o primeros cuarenta. Muy lindo tipo. Muy machote. Peló de una. Me iba a acercar, y me dice algo de lo que no me había percatado. “Pará, hay alguien en uno de los box”. Nos quedamos ahí un toque, cada uno en lo suyo, y efectivamente, sale alguien de uno de los inodoros, se lava las manos y se va. Quedamos solos. Y mandé mano enseguida. Ya estaba bien al palo. No tardé mucho en bajar.

Gruesa, largo normal tirando a largo, venosa, depilada. Muy buena verga, muy acorde con él. Por momentos me agarraba de la nuca y me la hundía hasta el fondo. Eso me calentaba mil, y se la chupaba con mas ganas. Se la estuve mamando un buen rato, alternando con algo de paja y lamida de huevos. En un momento parecía que entraba alguien, y volvimos a nuestros puestos originales. Pero no, falsa alarma. Ahí aprovechó para empezar a manotearme el orto.

Leé más sobre el Easy de Almagro


Lo dejé hacer, lo tomé como que quería manosear un poco pero seguiría con el pete. Me tira un poco abajo el pantalón, y me dice “mostrame el orto”. Afloje el cinturón y se lo mostré, abriendo un poco los cachetes. Largó un “uuuhhh” y me empezó a dedear. Casi inmediatamente, me pone de espaldas a él, me despeja bien el hoyo, se pone un forro y ADENTRO! De una! Dolió un toque al principio, pero con la calentura que claramente teníamos ambos estaba a full. Me agarró con una mano de la cintura, con la otra del hombro, me inclinó un poco y me empezó a dar con ganas, fuerte. Los dos jadeando mal! Frenó un par de veces (claramente tenia la leche en la punta) y en una de esas me empiezo a mover yo. Eso lo puso mas loco y me empezó a dar aun mas fuerte. Los dos al borde del gemido pelado. Me agarraba de los hombros y me garchaba con todo! De repente me la saca, y yo le arranco el forro y me la meto de una a la boca. Sabía lo que se venía. Pero él no quería acabar. Y yo no iba a quedarme ahí a mitad de camino. Así por mas que él me apartaba, no se la solté hasta que no pudo aguantar mas. Y empezó con los lechazos. Varios. Abundantes. Estaba con la respiración super agitada. Se la solté, y seguía largando lechazos. Dos o tres mas. No le desperdicie ninguno.


Cuando ya quedó totalmente descargado, seco y limpio gracias a mi lengua, guardo la chota, se lavó un toque y se fue, en menos de 10 segundos. Yo todavía estaba medio atontado de toda la adrenalina del momento. Me clavé alta paja y descargué todo en el mingitorio.
Cuando ya iba saliendo, vi entre 2 o 3 tipos que iban en dirección al baño. Uno mas garchable que el otro. Incluso uno que había relojeado bastante en el salón de ventas y prometía alta garcha debajo de ese jogging chupin gris que tenia puesto. Me planteé “vuelvo a entrar?”. Pero preferí volver a casa. Ya había obtenido mucho mas que la manguera de desagote que había ido a buscar.

Martin Brightside

Patagónico. Pasional. Psicólogo frustrado. Armo teorías sobre todo e imagino varias soluciones y salidas a los dilemas cotidianos, como los viejos libros de “Elije tu propia aventura”. Amante de la música. No me quitan el sueño ni la machez absoluta ni la perfección estética.

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