El primer virgen de una Semana Santa.

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Llego a Córdoba para pasar Semana Santa, también por trabajo. Estoy con los míos los disfruto, hacemos planes, pero en determinado momento el lobo que hay dentro mío necesita salir, necesita contactar.

Facebook, msn, Twitter fuentes inagotables de gentes que se regalan pensando vaya a saber en que: … “quiero tomar tú leche…”; “quiero que me cojas ya… “; “…te la mamo toda…”, “…dame bola ahora o no te escribo más….”
Entre tanto regalado asoma Matías con un increíble encanto ingenuo y casi virginal, abre en mí esa cosa voraz de querer tenerlo conmigo, de empaparlo en mis olores/hedores y que me cuente de los suyos, tengo la chota a mil…
Nunca uso el msn, me parece pelotudo todo el boludeo, de mostrar, mostrarse, no somos todos como aparecemos en cámara. Matías lo propone y le digo de encontrarnos…
Me dice que no quiere “ensartarse” que le han causado desilusiones varios encuentros a “ciegas”. Quiero empalarlo, (no lo sabe).  Le digo que tenga Fe que estamos en Pascua, debe tenerla. Se ríe y accede.
Tomamos un café en un lugar muy lindo de Plaza España, llega con una remerita que sugiere todo, pero no muestra nada, me dice que soy muy lindo, más que en la foto y que mi presencia lo intimida, que lo perdone…
Mi pija YA está bañada en viscosos fluidos y quiere salir a jugar. Matías tiene poca experiencia, solo va a bailar, ha “transado” con algunos, otros lo han “obligado” a que chupe vergas, bajo el apercibimiento de acabar una relación. Matías ha sufrido mucho por amor… ¡y tiene  19 añitos! Me siento el lobo feroz a punto de comerme a caperucita y eso me excita.  
Le digo que tengo determinados gustos sexuales que tal vez el no acepte y le propongo ir al Patio Olmos para que me vea en acción dentro de un baño –cuenta que es una de sus fantasías hacerlo en un lugar público- a mi juego me llamaron. Ya en el Patio en el segundo nivel nos metemos en el baño y él se va para un reservado, mira a través de la puerta asustado… Un pendejito de gorrita con visera no tarda en mostrar su chota y pasarse la lengua por la boca lo miro y le indico que se arrodille, miro para el lado donde está Matías y el flaco ya está con toda mi pija en su boca. En el baño no hay nadie, Matías también se está tocando y veo que tiene una buena pija, (que tal vez nunca use, pues da muy pasivo),  también me doy cuenta que es totalmente lampiño. El mamavergas está en el piso a full pajeándose y haciendo una tarea excelente  -si sigue acabo- se la saco de la boca y participo a Matías que me dice de irnos.

Caminamos por una Córdoba otoñal, Matías se pone mal cuando algún chabón me mira, sobre todo cuando pasan con la vista baja posada en mi bulto. Matías se da cuenta.
Me dice: “esto debe ser común para vos, no sé si me lo bancaría.
Vamos a mi casa –le digo.  Accede pero solo para tomar un café, me dice que no le pida nada, que la estamos pasando muy bien. Le gustaría que pasara algo entre nosotros cuando nos conozcamos mejor.
Llegamos a  mi departamento, le muestro la sala, la cocina, las dependencias y mi altar de sacrificios (donde pronto estaría él), digo… mi cuarto.
Le llama la atención lo cuidado que soy con las cosas y se pone a ver fotos familiares mientras preparo café. Me saco las zapatillas, y me dice: ¡que pies grandes!
Calzo cuarenta y cinco –le respondo, con tono burlón.
Me aflojo el pantalón y le sugiero que se ponga cómodo, que está en su casa.
Creo en su aspecto virginal,  sin que se dé cuenta me toco la pija (la tengo a medio parar). Me mira constantemente el bulto.
Camina por la casa viéndolo todo, y en mi cuarto nota un slip que me he sacado antes de bañarme para ir a su encuentro, lo agarra lo inspecciona y lo huele –no advierte que lo veo.
Me cansa ya la situación, no puedo más. Dejo la bandeja con el café, voy a su encuentro y lo agarro de atrás besándolo y poniéndole el slip en la boca, mientras procedo a desnudarlo con furia, me dice que quiere hablar, le hundo el slip en la boca y le hago un gesto de silencio. Empiezo a chupar su orto que huele a perfume – ¡se perfumó el orto! Claro mensaje para mi.
Lo pongo sobre una mesa y ya mi chota en libertad solo quiere estar dentro de su orto, empiezo todo el juego que miles de veces he repetido antes de penetrar a alguien, mi glande ya está puerteándolo y me percato de que su culito está muy cerrado, eso me excita más. Lo lubrico y el quiere hablar o gritar no sé. Mi slip le hace de bozal, cuando por fin lo suelta mi glande ya estaba entrando en su ano. Solo atina a decir: “¡Nunca me penetraron! ¡En serio, por favor, me mando la parte pero nunca me penetraron! –gime, solloza- Lo tomo contra mi cuerpo y con la cabeza de la chota en su culo nos sentamos lentamente en el piso –no se resiste- solo su culito, dilata y me empieza a dar paso, solo se va comiendo toda la verga, mientras llora, se ríe y no puede creer que ya casi toda mi pija esté dentro suyo, le propongo que tosa, que tosa fuerte –cuando así lo hace- su culo se abre y ya nada queda por enterrar ahí. Toda mi chota dura como la roca mas dura está ahí en ese pequeño culito que arde y calienta como el mismo infierno, cuando la hago latir pega pequeños grititos y me mira diciéndome que soy malo…
¡La situación me calienta tanto! Lo tengo empalado inmóvil y atrapado, su piel, su perfume, pero sobre todo el verle la pija dura, con mi verga dentro, pudiendo sostenerla a pesar del dolor y el ardor que dice sentir. Algunos chorros de leche se me escapan por la calentura que necesito descargar, pasamos veinte minutos o más besándonos y yo gozando de mirarlo a los ojos mientras me cuenta del “dolorcito” que siente en su cola, me pide –casi con piedad- que lo trate bien.
Finalmente le digo que lo que sigue le va a gustar más, nos levantamos con mi pija en su orto y lo pongo sobre la cama con una almohada por debajo para mantener su colita parada. Le digo que se esfuerce por oponer resistencia y empiezo a bombearlo y a bombearlo, muerde la almohada que tiene delante pero no dice ni una sola vez que pare.
Esto no puede durar mucho, de su culito cerrado (media hora antes)  a mi chota entrando y saliendo de un orto abierto de par en par hay diferencias, noto algunas manchas rojas, lo que me hace pensar en la certeza de la virginidad, esas mismas manchas que se vuelven más claras cuando toda mi calentura expresada en mi guasca empieza a llenarlo y el me pide más, que no pare, que le de todo, que la leche le quema. Se vuelve totalmente exigente en el final y su orto en una maquina vorazmente devoradora. Cuando por fin acabo y lo levanto para besarlo aún con mi chota en su culo, veo una mancha de semen sobre mi acolchado que espontáneamente ha salido de su pija sin tan solo tocarse. Estamos exhaustos y nos metemos en el baño aún con mi pija dentro de su culo. Dice que le duele, que no se la saque. Desoyéndolo la saco de una. El lugar elegido para el “desacople” fue el mejor ya que no puede retener el producto de nuestro encuentro y  los restos de la calentura, semen, sangre y materia fecal se escurren por la bañera.

Le digo –riéndome – que es natural. Pero oculta su cara en los azulejos. Nos duchamos, me dice que soy el primero y que quiere que repitamos, nos secamos. Tomamos el café olvidado y le digo que tal vez no volvamos a vernos, que no le convengo, -me cree.
  
Se va pero dice que no me va a olvidar… que fui el primero que lo penetró.
Yo tampoco. Para mí fue el primer virgen de una Semana Santa.
Lautaro Anchorena
Lautaro Anchorena

Periodista, fotógrafo y argonauta de la vida, noviando con Diego, CEO fundador y editor de este sitio, ahora devenido en pagina, que mantengo y desarrollo con un grupo de gente maravillosa, al que le brindo dedicación exclusiva desde el año 2009.

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