Desde el diván: infidelidad

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infiel
Negación, rechazo, furia, permisividad o simple indiferencia. Todas estas reacciones se ponen en marcha…

Por Ale K – En muchos casos cuando se escucha hablar de infidelidad en el consultorio todo refiere a lo mismo, las reglas con las que esas parejas han hecho previamente frente a los primeros síntomas, a saber: negación, rechazo, furia, permisividad o simple indiferencia. Todas estas reacciones se ponen en marcha ante el descubrimiento de una infidelidad, y nadie puede estar seguro de cómo va a actuar ante dicha situación.

Cuando hablamos de infidelidad, solemos entenderla como sinónimo de engaño, cuernos, falta de respeto, promiscuidad, considerándola siempre con un valor negativo e indeseable.

Ser infiel no es únicamente mantener relaciones sexuales con otras personas fuera de la relación de pareja, hay muchas formas de ser infiel; lo somos de pensamiento, en nuestras fantasías conscientes y, aún más, en las inconscientes es casi inevitable encontrarnos deseando a otras personas. Esto nos remite a que el deseo humano no tiene un objeto fijo. La moral cultural sexual no tiene esto en cuenta, piensa que es fácil y posible ajustar nuestro deseo a una sola persona y lo establece como la forma normal de relacionarse.

Es muy común escuchar que alguien tiene relaciones con Pedro, pensando en Luis. Que se tiene sexo con la novia, luego de haber sido penetrado en un baño publico por un desconocido, o que se esté cumpliendo con el rito sexual en pareja, pensando en la orgía de mañana.

Es necesario decir que no todas las infidelidades tienen los mismos motivos ni todas las mismas consecuencias. Muchas personas necesitan mantener relaciones con más de una persona, lo que no implica que dejen de amar y/o desear a su pareja. Habitualmente pensamos que si amamos y deseamos a una persona es imposible desear a otras, cuando en absoluto es así, por tanto, es muy importante entender que en muchos casos esa relación ilícita no afectó en nada al deseo hacia la pareja, en otros casos, al contrario, mejora las habilidades en la cama, el afecto es mayor, pueden romper la rutina a la que se enfrenta la pareja y satisface otras necesidades. En muchos casos esas relaciones por fuera de la pareja sostienen a la misma y la fortalecen.

En muchos casos, son las duras reglas acerca de aquello que se puede y no puede hacer lo que, paradójicamente, dan lugar a una situación más proclive para ser infieles. Es un círculo vicioso: uno se permite ciertas actitudes porque no se ha debatido sobre los límites, pero al mismo tiempo, el control excesivo de la pareja puede suponer un yugo demasiado pesado. “Tenemos que preguntarnos: ¿estoy creando un ambiente de resentimiento? ¿Estoy poniendo límites a mi pareja de una forma que interfiere con su espíritu?”

Si la infidelidad es mutua y consentida estamos hablando de un avance en las relaciones. La monogamia fue impuesta no desarrollada.

Muchas parejas terminan tras una infidelidad y a veces rompen no por falta de amor sino por la moral de esas personas, sus ideas le impiden superar las fantasías que le provoca la infidelidad, además de la presión de amistades con su “ni se te ocurra volver” porque sabemos que ellos en la misma situación lo harían. En otros casos las consecuencias son mucho peores, hay quien mata, quien humilla, quien maltrata tras una infidelidad. Evidentemente esto sólo puede producirse en una concepción de amor donde entiendo que el otro me pertenece. Cuando el amor es posesión se puede acabar de esta forma. En realidad a las personas no se les puede ser fiel porque nadie es de nadie. Se puede ser fiel de palabra, acceder en ella acaba por hacernos ceder en las cosas, y es eso lo que nos produce un gran sentimiento de culpabilidad.

Un último y adecuado recurso es comprender la naturaleza de la infidelidad, esta no quiere decir que no se ame a la pareja, sino que más bien, se echa a faltar algo en la relación de pareja que intenta volverse a encontrar en otras personas. Por ello, las traiciones más habituales se producen no con desconocidos, sino con gente cercana a los círculos de la pareja (trabajo, amigos, familia). Quizá el mejor método de control, es la culpa, pues todas las infidelidades conllevan un sentimiento negativo. “Al fin y al cabo, está traicionando a otro ser humano que asegura amar, lo que causa estragos en su psique”.

Debemos vencer algunos prejuicios acerca de la sexualidad porque le damos demasiada importancia a lo genital cuando hacemos cosas mucho peores.

Ale K

Licenciado en Psicología y Abogado (UBA), psicoanalista y coordinador de grupos de reflexión. Trabaja con pacientes HIV, con parejas y varones gays. Es comunicador radial distinguido por divulgar la cultura lgtb. Tratamientos analíticos: Individuales adolescentes y adultos; parejas y grupos. Contactate a través de www.psiquiskype.com

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2 Replies to “Desde el diván: infidelidad”

  1. Creo que los hombres somos mas proclive a entender la dificulta de ser fiel a un sola persona. Yo creía que podía tolerarlo., pero no pude. No me jode que el otro vea a otros si no es cosa mas de una vez, si no riesgo que conlleva esa clase de vida. Yo prefiero verme una porno y fumarme un cigarro, que buscar a alguien con quien garchar.
    Me pone incomodo la idea de que el otro tenga una accidente, y no ya solo se contagie de algo, sino que por un polvo lo asalten, o golpeen. Entiendo el deseo hacia cualquier tipo parecido, pero la idea de que la persona con la que salgo estoy en pareja este acostandose con otras personas me resulta complicado. Podría soportar una relación de tres, o un amante fijo, pero no una relación abierta en la que el otro tiene carta blanca.
    Creo que hay que ser honestos, estar juntos el tiempo que se pueda, y cuando el otro no basta pasar a otra cosa, y dar por finalizada la relación. Es una cuestión de temperamentos, yo que soy un chico tranquilo, que prefiere estar viendo una buena serie, se me hace difícil pensar que mi pareja esta fuera buscando un ojo diferente donde ponerla todo los días. No es por celos, sino por los riesgos por uno y por el otro.

    1. Leo tu planteo y se me viene a la cabeza un tema de Marilina Ross que se llama Aqui y ahora, en que la letra dice algo mas o menos así:

      Vuelve siempre una pregunta
      que no puedo contestar:
      si el amor no es egoísta
      ¿por qué la fidelidad?
      Porque te amo, quiero que seas feliz.
      porque te amo, conmigo o sin mí.
      Si mi amor se fue esta noche
      y es feliz con quien está
      por qué me muero de celos
      si el amor antes que nada es dar?
      Porque te amo, quiero que seas feliz,
      porque te amo, conmigo o sin mí.
      Los modelos que he tenido
      no sirven para imitar
      caminante no hay camino
      lo tenemos que inventar.
      Aquí y ahora.

      Saludos!

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