Depilación íntima: Ser depilado por una mujer VS Ser depilado por un hombre.

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RobertoSiempre fui bastante lampiño de la cintura para arriba, apenas unos vellos. De la cintura hasta los pies, soy casi un yeti. Por mucho tiempo me recorté vellos de piernas, glúteos y genitales con máquina del pelo a cero, dejando los vellos de apenas unos milímetros. Otra opción era la maquinita de afeitar, pero es demasiado trabajo y no dura nada. Sabía que lo ideal es la cera, queda muy suave y puede durar hasta cuatro semanas con poca vellosidad.

Así fue como un día decidí ir a un centro de estética para hacerme depilación de cintura a pies. Descubrí que en los centros de estética los hombres somos bastante discriminados, quizás acceden a depilar la espalda, pecho o piernas, pero en cuanto nombrás la zona íntima, te deniegan el servicio y te cortan. Otros directamente responden “no atendemos hombres”. Ufff… iba a ser una tarea ardua, al parecer.

Le comenté a una amiga lo que estaba buscando y quedó en consultar con su depiladora, quién accedió a depilarme únicamente porque era conocido de su clienta. Bien, coordino un turno para mi primer sesión.

Sesión con depiladora mujer.

Llego al lugar, pregunto específicamente por ella y me atiende rápido. Me hace pasar a su box, pide que me quite pantalón y medias, que me deje el calzón (un boxer) puesto. Primero boca abajo, comienza directamente aplicando cera por pantorrillas, muslos, me pide girar siguiendo por la parte frontal de pantorrillas y muslos. Cuando termina con la parte visible me pide quitarme el calzón.

Para trabajar la zona genital me da instrucciones sobre como mover/quitar huevos y pija, para la izquierda, para la derecha, arriba, abajo, etc. y ella ir trabajando en la zona contraria, pero siempre sosteniendo yo el “paquete”. Giro y quedo boca abajo nuevamente, me hace “separar los glúteos” (que en criollo sería “abrir los cantos”) y comienza con la zona anal.

Al terminar me da un pote de crema y me dice: “pasate por toda la zona que te depilé” y me deja solo en el box. Termino con la crema y me visto. Pago y me voy.

Así transcurrieron las tres sesiones en total que hice con ella, no varió absolutamente nada. No la veía muy cómoda con la situación, por lo que decidí buscar otro lugar para depilarme, ya que me gustaba la sensación de ir sin pelos.

Gracias a Google encontré un lugar exclusivo para hombres, quién atiende también es hombre. Primero lo llamé por teléfono para averiguar precios (mas baratos que la depiladora mujer, que luego me entero que las pocas depiladoras mujeres que depilan hombres les cobran el doble a éstos) y horarios. A la semana pude hacerme el tiempo y coordiné un turno.

Sesión con depilador hombre.

Llego al horario indicado y me hace pasar al estudio, muy bien ambientado, muchísimo mas grande que el diminuto box de la depiladora primera. Me pregunta que me voy a hacer: piernas, glúteos, tiro de cola y genitales. “Perfecto” -me dice: “desnudate de la cintura para abajo y subí a la camilla boca abajo”, le hago caso y me posiciono en la camilla.

Primera diferencia: ante de comenzar a aplicar la cera utiliza guantes exfoliantes los cuales pasa por toda la zona a depilar: parte trasera de las piernas y glúteos, para remover piel seca y despegar los vellos de la piel.

Ahora si comienza a aplicar la cera desde los talones hasta los glúteos, en todo momento él se ocupa de separar los glúteos con una mano y aplicar cera con la otra, quitar restos de cera y vellos rebeldes. Segunda diferencia: al terminar, él mismo es quien recorre las zonas depiladas con crema post-depilatoria. No voy a negar que la caricia se sentía muy bien.

Me pide darme vuelta, quedando con la pija expuesta y, no les voy a mentir, bastante babosa. Él se toma todo con mucha naturalidad. Le pido una servilleta para secarme un poco el líquido pre-seminal que ya estaba saliendo. Nuevamente se calza los guantes exfoliantes y me lo pasa por piernas, huevos y pubis. Comienza a depilar por los pies y va subiendo. Tercera diferencia: al llegar a la zona de los genitales, no me pidió en ningún momento que yo manipule “el paquete”, él solo se arregló de mover para donde hiciera falta huevos y pija, se manejó con total descaro agarrando, moviendo y sobando todo. Obviamente en algún momento tuve una erección galopante, me dijo que me quedara tranquilo, que está acostumbrado. Por toda la situación estaba a pleno, no pasó mucho tiempo hasta que tuve una eyaculación tremenda. Ningún problema, me limpió la cabeza de la pija y terminó con su trabajo.

Una vez finalizado me volvió a pasar crema por toda la zona, piernas, huevos y pija, realizando un masaje muy alevoso que hizo que mi pija volviera a despertar. Lo dejé y me hizo una paja por un rato, pero sin llegar a eyacular nuevamente. Le pagué y me fui, sin vellos y descargado.

Las sesiones posteriores se desarrollaron mas o menos de la misma manera, con pequeñas variaciones pero en todas las sesiones termina la depilación con un buen masaje de chota y una acabada monumental. Ni que estuviera incluida en el servicio!

Ahora adivinen… dónde creen que sigo yendo a depilarme?

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