Confesiones Salteñas: “pienso en sexo el 90% del tiempo”

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joven salteño

Primero que nada quiero felicitar y agradecer al blog por todo lo que me aportó desde que comencé a leerlo. Sé que quizás “no debía”, y digo esto porque fue hace un poco bastante, cuando yo tenía 15 años, pero creo que lejos de resultarme perjudicial como uno que otro podría llegar a decir, me ayudó a ser consciente de muchas cosas, desde lo que son las ETS hasta lo que es la vida del homosexual. Me ayudó a aceptarme, a ser más sincero conmigo mismo, a tener la valentía de “salir del armario” a tan corta edad, a cuidarme y a poder ver más allá de la educación ortodoxa, represora y llena de falacias que siempre recibí, tanto de parte de mi familia, mi colegio y de Salta en general (que es donde nací y me crié, y donde –espero no por mucho tiempo- sigo viviendo).

Hoy tengo 20 años y les escribo por primera vez, porque me sucede algo que necesito compartir y sé que acá podré recibir un buen popurrí de respuestas, desde la perspectiva y la vivencia de cada uno de los que leen y comentan.

Como quien dice que va al grano, el año pasado me agarré una sífilis. Hoy tengo mucho miedo.

En su momento he sido por más de un año el miembro seronegativo en una pareja serodiscordante. Al principio era un temor constante pero con el tiempo me fui informando, derribando mis prejuicios y supe aprender a mantener la calma y disfrutar de la relación. Aprendí mucho. Pero pensé que ya me las sabía todas. Y no. Uno piensa que el VIH es lo peor que te puede pasar, pero la realidad es otra.

Hace dos años ya que no estoy en pareja y hoy sigo siendo seronegativo, así es lo que me dicen las cuatro serologías que me hice durante el semestre pasado de lo asustado que esa sífilis me dejó. Una sífilis que evolucionó al secundarismo y que por ello aun no me la puedo sacar. El tratamiento se hace entonces más extenso.

Tuve brotes por todos lados, una comezón que aun persiste, el pene destruido, los brazos ni hablar… Jamás había estado tan deprimido en mi vida. Me bañaba tres o cuatro veces al día porque me sentía “sucio”, y eso solo empeoró la sensibilidad de mi piel. Fue horrible.

Nunca fui promiscuo, jamás tuve más de dos parejas sexuales simultáneas (no sé pero creo que para ser gay está muy bien jaja). Muuuy pocas veces tuve sexo con alguien que no conociera de antemano. Para penetración siempre me cuidé –nadie quiere chupar un plástico. Y digo todo esto porque, si bien sé que las ETS le pueden agarrar a CUALQUIERA, es inevitable sentir aflicción cuando pensaste que eras bastante precavido pero la desgracia que creías que mantenías lejos te llega igual. De todos modos, agradezco al cielo que fue sólo una sífilis y no un herpes, o un HPV, alguna que no se cure y que encima sea visible. Quiero ser un hombre sano, no quiero jugar con mi vida ni con mi salud, ni arriesgarme a hacerme daño por un rato de calentura que nada lo vale.

Como cualquier hombre, quiero creer, pienso en sexo el 90% del tiempo, pero ya no quiero hacerlo con nadie. Hoy por hoy quiero conocer a alguien, de lo que realmente se dice conocer. Y no quiero nada más allá de un beso al menos hasta ver todos los papeles. Y aunque realmente no tengo apuros, pienso en lo mucho que va a costar que algo así se dé, siendo como somos…

Siempre pienso en lo copado que sería si fuésemos más sensibles, menos impulsivos, más comprometidos, no sólo con el otro sino también con uno mismo. Yo particularmente siento que siempre lo fui, y creo que del todo no se me fue porque soy aun bastante joven. Y no quiero pensar que soy un idealista o un romántico en peligro de extinción. Creo que esa falta de sensibilidad y compromiso se termina dando porque, sin hacer de lado el hecho de que somos hombres y por ende muy sexuales, uno en el intento de pertenecer, de no quedarse atrás, termina adquiriendo conductas que, al menos la mayoría de nosotros (y de eso estoy seguro), no se las imaginaba al principio en sí. O quizás me equivoque.

No sé… ¿Vos qué pensás?

 

Fede

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