Confesiones de un putañero. Sobre MI vacío existencial al salir de los mingitorios.

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Marcos L

Marcos

No lo puedo evitar, siempre que termino de tener relaciones con machos  me siento sucio, incómodo, molesto, hasta diría que a veces me invade una sensación de asco irrefrenable. No entiendo muy bien porqué o cuál sea la razón que desencadena esto pero lo cierto es que una vez que la calentura paso, el guascaso salio y queda colgando en algún orinal o mingitorio, tengo la necesidad irrefrenable de salir de donde sea para irme a encontrar conmigo mismo, en un bar, tomando un café contenido en algún lugar donde me sienta seguro.

Después vendrá MI vacío existencial, mis propios reproches, muchas veces pensé que quizás funcionaría como respuesta hipotética a esta sensación sobre mi homosexualidad, no porque no disfrute de ella en ese momento sino porque es algo que siento que no está del todo definido en mí, es que hay veces, -no siempre- que mi costado hetero se pone a juzgarme por las cosas que hago. Y sobre todo por esto de tener esta sensación del clásico “sexo sin amor” si bien entiendo de una cuando me voy a encontrar con alguien que no es más que eso, un encuentro entre dos personas con necesidades húmedas y gomosas, rebalsando leche. A punto de explotar. Sé que después que todo termine este sentimiento aparecerá como casi siempre. Me está esperando a la salida de la tetera o del cogedero y siempre, impertinente, agazapada ahí pegada a la puerta. Soberbia.

La relación mas duradera, apenas 8 meses. Un amor narcisista que era casi una excelente paja en soledad. Físicamente parecidos y tan diferentes. Una eternidad!

Es que el espíritu putañero se esfuma entre los hedores de tetera. La verdad que no sé cuál es la causa verdadera de todo esto que siento, porque de las opciones que dí sé muy bien que ninguna responde fielmente como motivo para sentir lo que siento después del acto sexual. Con las mujeres tampoco me va mejor. Varias veces me dieron ganas de ir a un psiconanalista para ver si esto tiene alguna respuesta, pero bueno, queda siempre en eso, un pensamiento. La verdad es que me gustaría develar el misterio sólo también, no voy a negar que una cuota de mi orgullo me demanda que no recurra a nadie más que yo para saber que me pasa, pero muchas veces cuando no vemos o sabemos lo que nos pasa creo que es una buena alternativa buscar la ayuda externa de alguien objetivo, llámese psicólogo, amigo, madre.

Será por eso que no mantengo relaciones sexuales hace un largo tiempo y sólo me dedico a relatar experiencias vividas o a medio vivir y rellenas con un toque de fantasía. Cuando me refiero a relaciones sexuales hablo de una buena cama, no del “touch & go” de tetera.

La verdad que hoy día el sexo no juega un rol muy importante entre mis cosas diarias.

Tampoco soy una carmelita descalza pero creo que si bien a veces se me salta la chaveta de chamuyarme a alguno de los contactos que tengo (porque como las putas tienen dos celulares yo puto tengo dos cuentas para chatear), caigo en la cuenta que ese no es el camino, que me aburro fácil, que a veces todos son demasiado vulgares y que si bien no me molesta ni lo critico esa etapa en la que recolecte todo ese arsenal de contactos gays, ya no tiene la misma fuerza en la que sabía que si entraba a chatear con esa cuenta era para buscar un garche rapidito. Fast sex.

No sé si estoy viejo, -algunos dicen- maduro, aburrido o qué, lo único que sé que hoy en día me siento bien conmigo mismo y que si bien no reniego de un chongo tampoco lo siento como necesidad. Es verdad que como ellas tengo “esos días” en los que pienso más con la cabeza de abajo que con la de arriba pero son efímeros y pasajeros. No tengo ganas de enamorarme porque ya me enamoré de mi mismo, y no lo digo desde la soberbia sino porque me siento completo. No soy la media naranja de nadie, soy mi propia naranja entera, cosa que todos deberíamos sentir. Tampoco hay que malinterpretar lo que digo, obvio que como todos me gustaría tener la experiencia de amar a alguien y sentir que me explota el pecho, pero hay veces que la hipocresía del mundo se me aproxima y me quedo sin argumentos.

Hace poco un amigo profundamente enamorado me presentó al flaco con el que está saliendo, están metidos a la enésima. Tan consustanciados están que se van a vivir juntos, porque son el uno para el otro, la media naranjas y no sé cuantas cursilerías más. Por tal motivo me dice de conocerlo para que le diga que me parece. El flaco es alto teteador al que vi por varias redes y saunas.

No me dan los números desde que ellos empezaron a salir y las veces que yo lo he visto, entonces ahí: ¿me pregunto para que?

Para qué empezar algo que desde el inicio está viciado, porque no continuar con  la vida que llevaba o realmente pegar un switch y cambiar a lo que “teóricamente” le ofrece a mi amigo. De más está decir que me colocó en una situación complicada y de mierda, que me hace estar siempre trabajando o sin tiempo para poder reunirnos. Porque el flaco este trata de tenerme de cómplice y no me gusta!

Creo fervientemente que para enamorarse de otro primero hay que enamorarse de uno y ahí es donde estoy yo ahora, disfrutando de mí mismo. Después de todo quizás esa sea la respuesta a lo que siento justo después de ese instante…

Porque también sé que tal vez mañana cuando me levante este conmigo ese putañero ser que llevo dentro y me lleve otra vez a alguna tetera donde me encuentre con alguno de Uds.

Marcos L

Ingeniero Agrónomo. Libre pensador, bien trolo hasta que una objeción de consciencia se cruza en mi camino. Vivo solo duermo solo pero garcho con muchos. Por eso estoy contra el careteo de las relaciones gay y la heteronormatividad que se ha colado en este ambiente. Me hago muchas preguntas que no puedo contestar… Bisexual viviendo fuera del clóset. Escribo porque me salva. TODO ME IMPORTA UNA MIERD…. 😉 

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