Acabemos dentro (mi vacío existencial de mingitorio)

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baño

Hace media hora, aproximadamente, lo único que resonaba en mi mente era el martillazo del vacío existencial relampagueando en mi pecho, bostezando un feroz eco difícil de ignorar. La sociedad convierte en mago a cualquiera y uno escapa cuando quisiera encontrar la liebre al final de la galera. Un día extraño, un cruce con gente de mierda, una sensación de fracaso general; todo ello me invade y me obliga a arrodillarme y cometer un pecado para luego evacuar una jugosa confesión.

Y ahora estaba de nuevo en el baño.

¿Qué hay en los cuerpos que me obliga a sentirlos para sentirme bien? ¿Qué tiene esa luna llena que me pone tan magnético y seductor, a la vez que peligroso? Pues me siento un arma de doble filo; cuando de un sólo filo suelen ser las palabras que el resto utiliza para referirse a sujetos como yo.
Si él estuviera aquí, probablemente lo habría rechazado: no se trata de falta de amor, contención o moral, como el resto supone. Evidentemente, hay algo mayor que él, que yo, y que ellxs. Hay un sentimiento que serpentea la neurosis de los pibes, y que sólo encuentra sosiego en la clandestinidad de un baño público donde el meo, las miradas de soslayo y las pijas que gotean son el único ecosistema disfrutable y posible de respirar.

Algunos intuyen que es la represión lo que nos lleva allí, otros el morbo. Yo no estoy aquí para ofrecer respuestas precisas y definitivas, sino más bien para preguntar y re-preguntar sobre la idea establecida que lxs otrxs tienen -y muchas veces nosotrxs compartimos- sobre esta experiencia.

¿Qué es lo que me incita a verme en un baño rodeado de pijas desconocidas, de silencios “de entendidos”, de cerámicos blancos, de mugre disimulada con un poco de cloro…? ¿Qué es lo que me pone tan eufórico de chusmear a los alrededores de la puerta de entrada mientras avanzo decidido y atemorizado como un kamikaze, para terminar acabando a raudales de parado y sobre las pelotitas de un mingitorio con dos o tres pelando pija al lado mío?
A veces quiero que me toquen, pero ahí entra el resto a decirme que no, que sería ir demasiado lejos, que no es conveniente… y me reprimo. Pero quiero, deseo, busco que me toquen y que me hagan sentir bien. No quiero sentir culpa por ello, en realidad, lo que quisiera es dejar de sentir por un rato. Sólo sé que una vez que acabo, algo en mí se tranquiliza, se “supera” y asciende hacia un lugar más elevado. Quiero elevarme sobre mí mismo, sobre los demás, aunque a veces me gustaría contar con el privilegio de “subir” invisible.

Acabé. Suspiro, la sacudo. Hago como que me lavo las manos y agacho la cabeza, no sé quién podría estar mirando.
Relatos de los lectores

Un lugar para que todos esos relatos que sean fantasías o no, puedan materializarse y compartirse con todos los demás… Historias que se repiten, pero que tienen el condimento único del que las escribe y las vive, Historias increíbles, y otras que se suman a una terrible y única realidad. Tus historias.

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11 Replies to “Acabemos dentro (mi vacío existencial de mingitorio)”

    1. El vacío existencial ¿tiene una salida?
      Ir a los baños ¿es algo que potencia el vacío o es una acción que emprendemos para conocernos mejor?
      ¿Dónde está la respuesta? ¿Existe una sola respuesta?

      Preguntas que son necesarias hacerse antes de sentenciar “cuáles son los lugares” que nos dejan un vacío y de plantear en dónde encontrar la “solución” al mismo.

      1. Y bue…me dijeron los múltiples psicólogos que trataron mis locuras y las consecuencias de mi experiencia de vida que no somos nada, y que somos solo un siendo, creo que tuvieron razón. Aun joven tal vez todavia me hubieran buscado en la tetera, pero estaba en África, enamorado, y siendo amado o liderando, que se yo, viviendo en un prisma con reflejos diferentes del mundo, luego Europa siendo actor porno. El anonimato pocas veces me protegió. Casi nunca, acaso en un Monasterio en Nepal, tal vez, y ni aun así. A esta edad y con la gerontofobia reinante ni en pedo voy a una tetera de las que nombras. No me acostumbraré jamas a pegarme la frente contra la humillación y el rechazo de los que evalúan sin prestar atención al contenido que no sea guasca abundante y donde abundaría el malestar. Fui a curiosear y si bien tengo suficiente verga, no me banqué que me la chuparan entre meo y soretes. Que se yo…a nadie se juzga. El deseo es imposible, y la insatisfacción habrá que soportarla. Cada cual elige como. Abrazos.

        1. Hola Juan Manuel.
          Coincido en que, como vos decís, somos un “siendo”. Ahora bien el deseo, más que imposible, me parece “múltiple” y me parece peligroso juzgarlo desde un moralismo. Vos bien dijiste, quizás de joven te hubieran encontrado en una tetera pero te encontrabas en el África experimentando un montón de cosas, alejado de la realidad de las ciudades de Argentina y de las teteras como lugares de encuentro entre hombres, quienes difícilmente podían manifestar su deseo sexual. La complejidad consiste en analizar a esos centros como lugares de intercambios de saliva, semen, meo y otras sustancias dentro una SUBCULTURA que surge ante la represión de las identidades sexuales que hemos vividos los putos (entre otros) a lo largo de nuestra historia. Que a vos no te “entusiasme” la idea de que te la chupen en un baño público, es un tema de gustos tuyo y que no se puede generalizar como un “esquema de los gustos de todxs”. Eso por un lado.
          Por otro, en mi respuesta anterior mi duda está bien clara: “El vacío existencial ¿tiene una salida?”. Quizás sea un error pensar que mi vacío existencial surge como un efecto de la supuesta “humillación” que siento cuando voy a los baños. O pensar que, con mi texto, busco dar una solución temporal ante el vacío que me agobia. Solo relato la atracción que siento hacia los baños cada vez que me siento sólo y angustiado. Además, me parece que ésa pregunta no tiene una SOLA respuesta y que tampoco puede ser encontrada en fórmulas de terapeutas, psicoanalistas o psiquiatras; sino que cada uno encuentra la manera de “paliar” el vacío como puede y como le sale en los lugares donde decida hacerlo. Algunos lo encuentran en el diván, otros se sienten más contenidos y liberados en el anonimato de un baño público. Porque, al fin y al cabo, se trata más de expresar la angustia que erradicarla del todo (tarea que me parece francamente imposible).

          Agradezco tu feedback. Un abrazo.

          1. Mmmm. Hola. De entrada de agradezco el feedback yo también con un abrazo y de salida te digo..PONELEEEE….

  1. ¡Genial el final! aunque parezca contradictorio.
    Por eso antes, tanto en teteras como cine porno y “cruising”
    mas liberaba la oscuridad y la libertad de tocar
    (y muchas otras cosas también) y ser tocado,,,
    si por dos o mas,,, la locura !! lo mas,,,

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